INDUSTRIAL///NOISE///EXPERIMENTAL///ELECTRÓNICA///ARTE SONORO

lunes, agosto 23, 2010

Música y silencio

Estos días me ha dado por escuchar música otra vez, digo otra vez porque últimamente paso temporadas bastante largas prácticamente sin escuchar nada, lo cual no deja de ser curioso porque siempre he vivido pegada a unos altavoces y/o auriculares. Creo que hay temporadas en las que prefiero el silencio, o quizás más bien el sonido consustancial del entorno, porque el silencio no existe (a no ser que tire de tapones, que es otra cosa que hago de vez en cuando por pura necesidad de vacío). Supongo que ahora más que la nada o el vacío necesito ese otro vacío que se produce en la mente por imposición categórica al supeditarte al exterior en lugar de al interior, algo que a veces es puro instinto de supervivencia.

En cualquier caso, supongo que a veces la música te hace bucear en el abismo y a veces huir de él, y ya se sabe que especialmente cuando algo es tan ruidoso o absoluto que no te deja ni pensar (como el noise o ciertos tipos de música 'intensa', que en cierto sentido no permiten ninguna huída a no ser que huyas físicamente de la fuente sonora) pues bienvenido sea...

Todo esto viene a que gracias a que últimamente vivo nuevamente rodeada de una banda sonora creada 'artificialmente' he descubierto algunas cosas que me gustan, y otras tantas que simplemente me parecen escuchables o medianamente interesantes.

Ahora mismo estaba escuchando Lux de Alex Smoke, un disco techno/minimal a ratos y ligeramente hortera que me gusta. De todas formas, el gran descubrimiento de estos últimos días ha sido Eleh, y el disco de Anbb, por supuesto. Entre lo que ando escuchando últimamente podría recomendar Mørketid de Netherworld, Time Frost de Rapoon, Textstar de Farben, Bioroid de Silicon Scally, Omega de Robert Hood, Time Examined de Mika Vainio, Consumed de Plastikman, Ex Machina de Aril Brikha o Immersion: One de Steve Roach, así por decir unas cuantas cosas un poco variadas, aunque no todas me gusten en la misma medida.

Por otro lado, siempre están esas cosas que aunque lo intento no puedo con ellas, como el pesado de Thomas Fehlmann, de quien no conseguí pasar del segundo tema de Gute Luft, un disco que me llamaba la atención porque se concibió como banda sonora de un documental sobre la vida en Berlín que dura 24 horas. Otra cosa que no he soportado es ...And They Have Escaped The Weight Of Darkness de Ólafur Arnalds, que aunque tiene un título sugerente y una portada abstracta bien bonita no pasa de sensiblería suma insufrible.

Y luego para acabar citaría Deepchord presents Echospace, aunque no me guste mucho el dub techno nunca está de más salir un rato de casa y acercarse a The Loft.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Ø